Quisiera escribir para los niños, pero no suelen ocupar estos espacios, así que le hablo a los adultos que somos y a los niños que fuimos.

Totonicapán, Hackeo cultural

Durante el año 2023 en Totonicapán, Guatemala se desarrolló una escuela de narrativas y educación ambiental “Escuelita Milpamérica”, en la Escuela Miguel García Granados de la localidad. La escuela abrió sus puertas para que los menores pudieran acercarse a otras formas de aprender y enseñar. Iniciamos este proceso para hackear narrativas desde las infancias, siendo el centro de este proceso sus pensamientos, sentimientos y experiencias.

Cierre del laboratorio Milpamérica. 30 de octubre 2023, Totonicapán, Hackeo cultural

¿Qué teníamos que decir a los 9 años?,¿Cuánto nos escucharon cuando fuimos niños?, esa era la edad promedio de los participantes.

Totonicapán, Hackeo Cultural

La dinámica de trabajo nos permitió que ellos fueran quienes dirigieran las conversaciones, en un diálogo impulsado por ellos. La conversación inició con sus familias, comunidades y grupos a los que pertenecen, luego compartieron sus dinámicas. Empezaron a darse cuenta que sus opiniones son válidas y poseen ideas que pueden ser un aporte para la comunidad porque participan en ella y lo que hacen es importante. Mediante estas conversaciones, acompañadas de juegos, decidieron que debían hacer algo; “porque no podemos defender al pueblo si no nos defendemos a nosotros”.

Niños dibujando para contar su experiencia alrededor del cultivo del maíz y sus costumbres. Totonicapán, Hackeo Cultural.

El trabajo de educar no es una labor de pupitres y pizarras, está en todas partes,enseñar desde la vida nos permite imaginar otras realidades posibles, cambiando cómo perciben las infancias al mundo. La labor educativa de las y los maestros dentro de las escuelas o instituciones académicas no solo debe acompañarse de teoría o requerimientos. Debe ser desde el cuidado para quienes cuidan, procurar el bienestar de los maestros para que esta persona enseñe desde el bienestar, procurar su autoestima, seguridad, salud física y mental para que estos sean los puntos de partida en la didáctica de sus clases. Cuidar de la niñez e infancia es defender la vida, esa es la apuesta de este espacio, acompañar con respeto a las etapas del desarrollo de los menores.

Dibujo de la triada de la milpa. Totonicapán, Hackeo Cultural.

Se dió libertad creativa, fueron los 41 niños quienes propusieron y crearon. Hubo conversaciones profundas sobre el genocidio, terricidio, el saqueo de nuestros territorios y culturas, desde sus palabras, validando sus experiencias, permitieron que sus reflexiones les permitiera reconocerse como parte de un panorama más grande que la escuela, porque a sus 9 años podrán no poseer un doctorado, pero son actores principales ante las repercusiones de los sistemas que los vulneran y violentan. 

El ejercicio y desarrollo de las sesiones durante la Escuelita, fue pensado para que los niños tomaran un rol activo y que ellos dieran forma al contenido desde su etapa de desarrollo. El reto era hackear la narrativa escolarizada y academicista desde la experiencia de los niños, actividad que fue mucho más sencilla para ellos de lo que se imaginó, la clave para que sucediera fue dar un espacio seguro en el que se sintieran escuchados, respetados y en el que se valoró cada uno de sus aportes, porque todo lo compartido venía de sus vivencias, la historia de sus comunidades y familias. Como equipo observamos que tenemos una labor grande como educadores, al crear propuestas formativas desde otras perspectivas sentimos esperanza ante el futuro que transmitimos. 

La actividad de cierre fue una fiesta con pastel, muy parecido a una piñata por un cumpleaños, jugaron, invitaron a sus padres, recibieron un diploma, porque eso querían y juntos decidieron que querían grabar un mensaje mostrando su pueblo, escribieron un guión y en enero del 2024 se concluyó con la grabación.

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Los espacios seguros para las y los niños son urgentes, la calidad de vida de las y los niños nos permiten tener un diagnóstico rápido de las sociedades en las que vivimos. Los niños y niñas que fuimos siguen en nosotros, podemos reivindicarlos todos los días dándoles ese cuidado que necesitamos, brindando ese cuidado a otros y defendiendo la vida para garantizar que habrán  bosques  y agua para los niños de hoy.  

Por: Gabriela Ixchíu, Escuelita K’iche’ de Milpamérica