Laboratorio narrativo: soluciones vivas a la crisis climática y al exterminio
Estamos construyendo una milpa diversa.
En el módulo uno comenzamos a identificar los impactos de la crisis climática en el cuerpo-territorio, esos síntomas que nos hablan de la fiebre de la madre tierra. Vivimos los padecimientos, sentimos los dolores, pero ahora tenemos un horizonte que nos une y nos ayuda a caminar hacia la Cura.
Para el siguiente paso hay que agudizar el oído para distinguir entre las voces que nutren, como la milpa diversa, y las que empobrecen, como los monocultivos. Conscientes de la dualidad: conectamos las violencias, habitamos la celebración, nombramos que la fiesta es resistencia, reconocemos los ciclos de la tierra, de los pueblos y de nuestras luchas; pues reunidas somos Milpamérica, un territorio vivo donde habitamos más de 40 pueblos indígenas.
En el módulo dos mapeamos historias, tejimos resistencias y encontramos conexiones entre las violencias. Nos preguntamos, ¿cómo somos narrados por otras personas?, ¿cuáles son los discursos que promueven violencias? ¿cuáles son los ciclos de la tierra y dónde están nuestras luchas?
En la cuarta sesión escuchamos. Convertimos nuestro horizonte en una pregunta, escuchamos a nuestras comunidades a través de encuestas comunitarias para entender, ¿qué se dice sobre los temas que nos importan?. Identificamos matices y texturas a través de una base de conocimiento comunitario.
Juntes, logramos construir un puente entre las conversaciones de nuestro territorio y las que ocurren en espacios más amplios. Entendimos que las pequeñas escuchas locales, cuando se suman, nos permite ver patrones regionales. Con este conjunto de conocimientos comunitarios logramos avanzar en la siembra de la milpa.
En la quinta sesión conectamos nuestras luchas con los ritmos ancestrales de la milpa y los ciclos naturales de nuestros territorios. La escucha previa también nos acercó al ciclo de la milpa y a las conexiones entre las resistencias de los pueblos que habitamos en Milpamérica. Al escuchar a abuelas, abuelos y personas de la comunidad pudimos crear nuestro calendario agrofestivo, que es una representación de la sabiduría de nuestros territorios y sus tiempos cíclicos.
La milpa es cíclica, como la vida en nuestros pueblos. En ella identificamos etapas de resistencia, enfrentamiento y negociación, junto a épocas de fiesta, disfrute y reciprocidad. Entendemos que la milpa va mucho más allá de un sistema agrícola; es un sistema de vida que nos enseña sobre la diversidad, reciprocidad, el cuidado de la tierra y la red de la vida.
En la sexta sesión entendimos que las narrativas son poderosas: pueden construir sentidos comunes que siembran Cura o reproducir violencias que mantengan estructuras de desigualdad.
Creamos mapas para identificar las amenazas y violencias presentes en Milpamérica, así como los discursos y narrativas que los sostienen. Formamos una telaraña que visibiliza las redes de intereses sobre los territorios de Milpamérica.
En Milpamérica somos saberes y sentires, encarnados en los pueblos que se han desarrollado durante siglos en una vinculación profunda con el territorio. Nuestras voces unidas cambiarán las narrativas que dominan nuestros territorios.
Imágenes del Cuadernillo Milpamérica Pedagogías de las Soluciones Vivas a la Crisis Climática por Sara Kulli